|
Aunque ya data de los tiempos de la reina Isabel la Catolica, los orígenes más recientes se remontan a Felipe II, que eligió este lugar huyendo de los calores estivales de Madrid y en busca de la abundante caza de la zona. En el año 1561 Felipe II ordenara crear las bases de un palacio que iría aumentando y mejorando su aspecto con el tiempo. L Era un lugar destinado únicamente para el monarca y su corte y por lo tanto estaba prohibido que nadie habitase en aquellos parajes, prohibición reiterada por otros reyes hasta 1750, cuando Fernando VI encargó el trazado de la ciudad al arquitecto real, el italiano Santiago Bonavía. Durante el reinado de los Austrias el palacio no sufrió grandes cambios. 
Fue durante el reinado de los Borbones cuando alcanzó su máximo esplendor. El primer Borbón español, Felipe V, un príncipe francés nieto del Rey Sol, estaba acostumbrado al suave clima de su país y a las exquisitas residencias de recreo tan populares en la corte de Francia. Cuando llegó a España y se encontró que tenía que vivir en el triste y sobrio Alcázar de Madrid decidió cambiar de aires por lo que por su proximidad a la capital y a su fresco clima eligió Aranjuez para establecer allí su residencia de primavera. Será entonces cuando comienza el verdadero auge de Aranjuez. El monarca que más disfrutó del palacio de Aranjuez fue Fernando VI, hijo de Felipe V el y su esposa, Bárbara de Branganza, muy amante de las artes, quiso convertir Aranjuez en un centro de cultura y ocio siguiendo el modelo francés. T Después de un fuego que se produjo en palacio, Fernando VI aprovechó para remodelarlo y mejorarlo sustancialmente. Por fin la reina tendría un salón de baile donde organizar sus fiestas y los cortesanos podrían alojarse decentemente. Los siguientes reyes continuaron ampliando y perfeccionando el palacio y sus jardines. Carlos III, en su fiebre constructora mandó a Sabatini edificar el ala occidental del palacio, levantó puentes, canales y algunos de los edificios más significativos de la ciudad. C Carlos IV, siendo todavía Príncipe de Asturias, hizo construir la famosa Casita del Labrador, un delicioso palacete de recreo. Las sucesivas familias reales españolas continuaron utilizando el palacio de Aranjuez hasta 1890. En la actualidad el palacio es una auténtica joya del barroco que contiene numerosos tesoros del patrimonio nacional.
|